La Llama de Magenta
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de sol gastado,
ChatGPT dijo:
En una era donde la magia se desvanecía lentamente del mundo, solo quedaban unos pocos lugares donde aún latía el poder antiguo. Uno de ellos no era un castillo, ni un bosque encantado, sino un colegio olvidado, de muros amarillos y pasillos silenciosos, donde el tiempo parecía haberse detenido en los años noventa.
Allí apareció Elaia, una joven de ojos verdes como esmeraldas y fuego en la palma. Nadie supo de dónde vino, ni cómo atravesó el velo entre los mundos. Con una blusa fucsia y una minifalda del mismo tono, su atuendo desentonaba con los grises tonos del lugar. Pero lo más llamativo no era su ropa: era la llama que danzaba sobre su mano, viva, cálida y obediente solo a ella.
Elaia portaba libros antiguos, de cubiertas ajadas, robados del archivo arcano de un reino caído. En sus páginas estaban los últimos conjuros del linaje de las “Portadoras del Fuego Silente”. Cada día, recorría los pasillos vacíos del colegio encantado, leyendo en voz baja, conjurando memorias, despertando espíritus dormidos entre pupitres y pizarras.
En su muslo izquierdo, un tatuaje en forma de labios sellaba una promesa: "Amar con poder, luchar con ternura". Era el símbolo de su juramento, hecho ante las Sombras del Espejo, guardianes del umbral entre la magia y el olvido.
Pero no estaba sola.
Las paredes del colegio escondían horrores: criaturas invisibles llamadas Los Silenciadores, nacidos de la negación del mundo moderno, cazadores de todo lo mágico. Cada noche, emergían, hambrientos, buscando devorar lo que quedaba de fe, de sueños, de luz.
Hoy, se dice que si caminas por sus pasillos en la penumbra, puedes ver huellas ardientes y sentir una brisa cálida, como si alguien acabara de pasar leyendo en voz baja, con un tatuaje rojo brillando en la piel y un fuego eterno en la mano.
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